Por: Mauricio Araneda Reyes.
Director Diplomado en gestión estratégicas de las relaciones laborales. UAH.
Si bien es cierto las disrupciones tecnológicas han existido a lo largo de la historia, en la actual denominada “4.0” hay matices, pues estos procesos de cambio estĆ”n siendo una buena oportunidad para el mundo laboral en su conjunto, toda vez que la discusión se sostiene sobre la bĆŗsqueda de respuestas a las nuevas formas de organizar el trabajo, a las nuevas formas de entender las relaciones laborales mĆ”s allĆ” de aspectos meramente salariales.
Y estas transformaciones estÔn conectadas a cómo se va reconfigurando el diseño de las estrategias del negocio de las empresas. Por lo tanto, es una excelente noticia, tanto para las organizaciones como para la academia, en la búsqueda de esas respuestas que tenemos que dar hacia la sociedad, porque se tienen que implementar las mejores fórmulas para encauzar las fases sucesivas implicadas en la gestión de cambio o de transformaciones tecnológicas, colocando fuerte foco en las personas, ya que es el trabajo el que genera valor.
Pero el uso de las tecnologĆas -como por ejemplo los algoritmos de inteligencia artificial- que van por otros caminos, puede suponer peligros que no se han visualizado del todo, a propósito de lo acontecido con la gigante multinacional Amazon donde, debidamente investigado, quedaron al descubierto prĆ”cticas de espionaje a sus trabajadores(as) con cĆ”maras de sensores biomĆ©tricos que rastreaban, por ejemplo, los tiempos de descansos de los trabajadores y, segĆŗn los datos que iba arrojando el sistema, podĆa generar despidos sin intervención de un jefe humano e incluso, la herramienta podĆa advertir eventual formación de sindicatos. Esto generó revuelo internacional y un conflicto que afectó la reputación de la compaƱĆa y, potencialmente, su continuidad operacional, desatando usa serie de declaraciones de actores polĆticos a nivel mundial.
Y asĆ como hoy existen ciertas discusiones que no se habĆan dado antes, se instalan desafĆos para los actores polĆticos de cara a establecer ciertos neuroderechos, una discusión legislativa muy nueva que se estĆ” planteando en el paĆs que tambiĆ©n importa un debate filosófico sobre temas como: el derecho a la identidad personal, el derecho al libre albedrĆo, el derecho a la privacidad mental y el derecho a la protección contra los sesgos de los algoritmos.
Esto establece otra manera de ver el nuevo escenario laboral, donde las y los trabajadores tengan una oportunidad tambiĆ©n de discutir estos temas, sea en sus sindicatos, comitĆ©s paritarios u otras instancias de participación, de tal manera que las gerencias escuchen sus planteamientos debatidos colectivamente. De hecho, una de las Ćŗltimas Encuesta Laboral (ENCLA), mostraba que los mismos empleadores reconocĆan y valoraban que los sindicatos colaboraran en la tarea de gestionar los conflictos derivados de la organización del trabajo. Esto evidencia que muchas veces estas conversaciones guardan cierto mito y, en general, lo que uno tiene que hacer es derribar esos mitos y provocar respuestas distintas a estos problemas que se estĆ”n suscitando al interior de las organizaciones.
Y por cierto que en estas conversaciones habrĆ” tensión. El conflicto capital-trabajo ha existido siempre y seguirĆ” existiendo. No hay que temerle; todo lo contrario, encararlo con la mejor herramienta de gestión: el diĆ”logo social entre los actores involucrados directamente y tambiĆ©n desde la mirada del tripartismo. La tecnologĆa tambiĆ©n es contributiva en la creación de sistemas de medición de los niveles de diĆ”logo bipartito al interior de las organizaciones (como el Ćndice de DiĆ”logo Social desarrollado por la UAH).
ĀæY por quĆ© es tan relevante abordar con diĆ”logo estas transformaciones tecnológicas?, porque las relaciones laborales estĆ”n conectadas a los modelos de riesgo de las empresas. Tejer relaciones fluidas, con ciertos grados de horizontalidad -en un mundo donde se expresa con fuerza la asimetrĆa del poder negociador entre trabajadores y empleadores- ayuda a mitigar problemas financieros y de reputación de la organización. Lo que debe buscarse son respuestas respecto a los sistemas de gestión, respuestas al modelo tambiĆ©n estratĆ©gico. Y eso se logra mediante operaciones, procedimientos que estĆ”n conectados fuertemente con la gestión de personas.
Las relaciones laborales ya no pueden ser entendidas como un vĆnculo de apoyo al negocio, sino que hoy dĆa estĆ”n conectadas estrechamente al corazón del negocio, en un cĆrculo virtuoso que debiese generar valor a todos los actores involucrados.




