Por Gabriela JofrĆ© Nocetti – Vice presidenta Corporación Idea Región
En el marco del desarrollo de las ciudades, el derecho al territorio y a la vivienda en tanto proceso colectivo, la comuna de ValparaĆso ha develado tras los Ćŗltimos incendios, una serie de fenómenos sociales y urbanos; la concentración espontĆ”nea y sin regulación de viviendas en los cerros; la carencia de viviendas en arriendo asequibles que den respuesta a las familias mĆ”s pobres. La CASEN indica que ValparaĆso ocupa el quinto lugar a nivel nacional con mayor dĆ©ficit habitacional. Sin embargo, esta discusión oculta una realidad mĆ”s compleja, la segregación socioterritorial.
¿Es entonces, solo la construcción de mÔs viviendas, la forma de abordar esta problemÔtica? Derribemos mitos 1) Da lo mismo donde vivan los pobres, lo que importa es que tengan casa, 2) A la gente le gusta vivir con sus pares, pobres con pobres, migrantes con migrantes, etc. Lo anterior denota al clasismo y arribismo disfrazado de preocupación, instalando a la segregación como un fenómeno natural. Acabar con estos mitos que han sido indebidamente utilizados, significa una amenaza que atenta contra esta visión naturalista, produciendo resistencia en quienes buscan perpetuar el status quo, bien hemos sido testigos de cacerolazos contra la llegada de los pobres a Las Condes, o la instalación de muros dividiendo a pobladores de clasistas en Peñalolen.
La mera construcción de viviendas, que debe ser por ciertoun derecho garantizado, no es en sà solo el objetivo, sino que debe ser parte de la superación del fenómeno mayor, la segregación. La integración supone nuestros barrios alcanzando la regeneración del tejido social, ciudadanos habitando inmersos en redes y oportunidades, tiene como eje el Derecho a la Ciudad, lo que representa un acto de justicia social.




