Por: Gonzalo Martner Fanta, Profesor titular de la Facultad de Administración y EconomÃa de la Universidad de Santiago desde 1994. Dirige actualmente el MagÃster en Gerencia y PolÃticas Públicas de la Universidad de Santiago. Economista de la Universidad de Paris I (1979) y doctor en economÃa de la Universidad de Paris X (1983).
En septiembre, según señaló el Banco Central hoy, la actividad económica aumentó por segundo mes consecutivo, en este caso en 0,2% respecto al mes previo, luego del incremento de 0,5% en agosto (ver el primer gráfico). Esta es una noticia positiva, mientras el empleo no evidencia un deterioro mayor en el mismo perÃodo (aunque aún no recupera sus niveles previos a la pandemia, según se observa en el segundo gráfico).
Desde noviembre de 2021 la economÃa, medida en términos desestacionalizados, habÃa presentando signos de pérdida de dinamismo. En el primer semestre de 2022 se produjo un estancamiento, con 4 meses sucesivos de caÃda entre abril y julio, mes en que fue aguda (-1,1%). Dicho sea de paso, estos resultados afectaron al gobierno y el resultado del plebiscito del 4 de septiembre.
Pero la situación mejoró desde agosto, entre otros factores por el aumento del salario mÃnimo y el aumento de la asignación familiar para compensar el incremento de los precios de alimentos, polÃtica que debiera ampliarse para evitar una recesión en 2023 que no es un eclipse de sol respecto a lo que no hay nada que hacer, sino una polÃtica buscada por el Banco Central con sus sustanciales aumentos de la tasa de interés de polÃtica monetaria que debe revertirse (ver https://www.elmostrador.cl/…/economia-la-sorpresa…/…). Desde el lado de la oferta, el buen comportamiento de la provisión de servicios a las personas y a la producción está sosteniendo la economÃa, en contraste con una producción de bienes en recesión (especialmente la minerÃa, pues la industria manufacturera presenta una cierta mejorÃa coyuntural).
La noticia difundida por los medios hoy no es la de una situación que mejora en los últimos dos meses, sino que por primera vez la economÃa estarÃa cayendo. ¿Existirá una cierta intencionalidad destinada a ampliar el pesimismo al presentar las cosas de ese modo?
En estos comentarios repetimos una y otra vez que el indicador pertinente para seguir la coyuntura es el indicador de actividad económica (Imacec) despejado de efectos estacionales y puesto en tendencia, que el Banco Central publica también todos los meses. La prensa, en cambio, privilegia la comparación del Imacec mensual con su valor de doce meses antes, lo que tiene el problema de dar cuenta de meses particulares y no de una tendencia. Esto es lo que se subraya hoy, equivocadamente.
Agreguemos que entre enero y agosto, según el Banco Central, las salidas netas de capital de hogares y empresas no financieras, buscando mayores rentabilidades, seguridad o evasiones, han sumado US$2.949 millones netos, un 73% menos que en el mismo perÃodo de 2021, cuando alcanzaron US$10.808 millones, y un 63% inferior a la de 2020, cuando salieron US$ 7.987 millones. Previo a octubre de 2019, entre enero y agosto, habÃan salido del paÃs US$ 1.273 millones, y en 2018, en igual lapso, solo US$258 millones.
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